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INFANCIAS SOBREVIVIENTES

Infancias Sobrevivientes, como todos los libros de la colección Nunca Más el Silencio, incluye un QR con información que consideramos interesante y complementaria al texto, pero que en este caso, fundamentalmente, pone a disposición de los y las lectoras otras modalidades que los y las protagonistas de esta historia fueron encontrando para expresar sus vivencias infantiles, las formas de vinculación con su historia, ausencias, dolores, deseos y luchas.Este QR comparte ese mundo desde el arte en sus distintos lenguajes y una experiencia relevante que compartieron algunos y algunas de quienes han participado de este libro. Nos referimos al Colectivo de hijos y su Proyecto Tesoros. Una hermosa y valiosa iniciativa que tuvo un tiempo de desarrollo que lamentablemente no continuó, pero que muestra la tarea hermanada para dar pelea al silencio y el olvido, para recuperar y reconstruirse desde vacíos y ausencias, para reconocerse como parte de una historia compartida. El arte como herramienta vital de expresión, comunicación, de vinculación con los pares y con la sociedad. La creatividad como posibilidad de multiplicar los modos de decir y de adentrarnos en la historia de las infancias sobrevivientes.

Poemas de Julián Axat

Viaje a mi semilla Les quitan las esposas y la capucha, son las 7 de la mañana / es 12 de abril de 1977 / alguien los lleva al pasillo y suben a un auto / van a toda velocidad /Retrocede hasta la esquina y tirados sobre el piso /son llevados / mientras las botas se levantan de sus cabezas /Es 12 de abril de 1977 / la patota se guarda sus insultos e imprecaciones /A mi madre le devuelven el rímel / y su cartera donde llevaba escondida una granada /El rostro lívido de mi padre recupera color /La patota llega a calle 9 n° 712 /Es 12 de abril de 1977 / mientras la cuadra rodeada se repliega / el ascensor sube al piso 9° / se escucha un llanto de lejos cada vez más nítido / entran y los objetos desparramados vuelven a su orden / la patota a los gritos se retira y guarda silencio / la abuela sonríe son las 3 de la madrugada / es 12 de abril de 1977 / ya en el cuarto apagan la luz / mis padres se acuestan a mi lado /Mi llanto se deja de oír /Se produce un silencio/ Mi abuela sonríe/ son las 3 de las madrugada del 12 de abril de 1977/ me acuestan / pero el llanto de pronto los despierta / están mis padres a mi lado /es 12 de abril de 1977 / la patota ingresa a los gritos / patean y desparraman todo a su paso /el llanto es cada vez más nítido/ se los llevan por el ascesnsor / van a planta baja donde los espera un auto / la cuadra se vé rodeada/ Es 12 de abril de 1977/ a toda velocidad arrancan salen de 9 Nª 712 / el rostro de mi padre comienza a ponerse lívido/ a mi madre le revisan la cartera y le secuestran un rímel y una granada/ mientras / la patota no deja de proferirle insultos e imprecaciones/ es 12 de abril de 1977 / ellos en el piso y las botas que los pisan / son llevados van a toda velocidad/ avanzan hacia la esquina/ al llegar a un lugar los bajan del auto / alguien los traslada por un pasillo /les colocan las esposas/ la capucha/ son las 7 de la mañana/ es 12 de abril de 1977 ​ ​ Un Nazca fluvial perdido El fuselaje es tobogán oscuro y un viaje al final que se abre al vacío de la luz décadas después Yo quise ser Altazor y probar suerte encontrar o armar la maqueta lanzarme al precipicio para sentir el rostro contra la nada ​ Y en vez de caer quedar suspendido en el aire bajar lentamente hacer piruetas e ir viendo las sincronías de seres distantes demasiado hermosos ​ Seres extraños (no eran ángeles) basados en alguna sinestesia del viaje que me llamaban reflejos del otro lado de los cimientos Entonces quise probar suerte atado a la espalda del instructor pero interiormente desconectado a él con la boca abierta chupando todo el aire posible en caída libre (pagué para eso) Simulando ser otro cuerpo cerré fuerte los ojos hurgando en la consciencia perdida (décadas antes) buscando una clave para saber quién dónde soy Pero al sentir ese olor el musgo la sangre los camalotes los peces la huella dolor el campo arado a mi sangre como de un Nazca fluvial perdido Toda la masa informe que sedimenta el cementerio marino de la memoria vino a mi mente y fue despliegue de tal belleza… Cierta salvación alas del Albatros enloquecido contra mi pecho dulce Altazor ​ Swift Esa mañana de 1977 Rodolfo Jorge Axat llega temprano al Frigorífico “Swift” de Berisso antes me ha dejado en la guardería Es día de matanza y el aire está espeso / todo tiene olor a vísceras los compañeros afilan cuchillas para el degüelle y el rugido de las bestias se escucha desde la calle Nueva York Salen Pescuezo / nalga / asado / ojo de bife // aguja / osobuco / roast beef / vacío / lomo / filete / pecho / cuadril / brazuelo / solomillo / cadera / culata / tortuguita / espinazo / falda / tapa / tapilla / cuadrada / contra / paleta / bofe / corazón / lengua / esternón / riñones / seso / quijada / Res es cosa / cosa es Rex recita la mano del verdugo que viola y no destaza hasta que en el legajo figure la falta (una cámara en frío) y el fantasma de Echeverría luce acostado en la parrilla recitando su epopeya patria y al final de la jornada los obreros reciben 2 kg de yapa (para sus casas) Volanteada en la puerta…propaganda montonera… /Perón vive / en la carne / en las vísceras / Esa tarde de 1977 Rodolfo Jorge Axat me busca de la guardería Y los días / serán exactamente iguales hasta que el telegrama diga: “despido por ausencia injustificada” Hamlet hubieras   a Jorge Money, in memoriam ​ ¿Y vos qué hubieras hecho padre de no haber desaparecido? ​ ¿Hubieras criado a tus hijos o los habrías llevado contigo para otro sueño? ​ ¿Hubieras cobrado una pensión por ex guerrillero o un sueldo de burócrata? ​ ¿Hubieras abierto una unidad básica o te hubieras pasado de bando y leerías La Nación? ​ ¿Te hubieras guardado a llorar dentro de tu casa sin salir? ¿Cuántos cuadros hubieras querido bajar de las paredes infames de la Historia? ¿Hubieras devenido empresario o espurio financista? ¿Pagarías tus impuestos? ¿Escribirías tus memorias? ¿Hubieras vendido cámaras de seguridad para municipios? ¿Pedirías mano dura para los delincuentes? ¿Llenarías las calles de policías? ¿O hubieras sido echado de alguna empresa indemnizado si acaso hubieras? ¿Y si más tarde hubieras muerto por otra causa dado por enfermo, entonces el “hubieras” sería ridículo? ¿Hubieras proyectado tu espíritu joven sobre el de tu hijo o el de tus nietos? ¿Hubieras sido mejor padre que yo? ¿Hubiera sido yo quien soy o sería otro incalculable? ¿Qué hubieras hecho me pregunto mientras la sombra de mi propia neurosis se desvanece?

MARÍA RAMIREZ
MARÍA TONINETTI

De: Nueve, Que no sea la tristeza. (2015) Ed. Dequerusa. Bs. As. III Una gota negra en cada uno, y no son pupilas. Una gota negra, negrísima de olvido, de mirada atada a un solo parpadeo. Puedo decir, sin embargo, que todo es transparente en el sitio de mi ojo, donde apilo gente que te supo. De niña guardaba mis juguetes, aun sabiendo que ya nada estaría en su lugar. IV Negro es el color, aunque en verdad es muchos colores. Pero uno dice negro, porque sí, por comodidad de la mirada, o del lenguaje, o del gesto. No hay piel, casi, sino sombra. Ni piel ni hueso, sino sombra. Y la sombra es negra, eso dice todo el mundo, pero la sombra es de todos los colores... eso es lo peor: que uno no puede definir de qué color es esa sombra que se posó sobre tus ojos como un beso como un suspiro de la noche. ¿De qué color es el hueco de una cuenca, de una casa vacía? V Con cuentagotas cuento los milímetros de luz, los ínfimos pliegues que la sombra nombra. Pero quién habría pensado que esta mirada de barro es la misma que aquélla, que esta sonrisa aparente se corresponde con la sonrisa inmediata de la madre entristecida. Pero la luz, la luz... ¿ahora es ella la que ciega, la que impide ver de qué está hecho este recuerdo? Y si hubiéramos sabido que las luces y las sombras eran tan traicioneras, tan una en la mentira ¿habríamos desistido de la espera? VI Diapositiva, cansancio descolorido, certidumbre de pena. Cuando todo giraba como de costumbre, como el mundo. Y los días se limpiaban unos a otros los ojos para ver el desgarrado llanto de las esquinas. Pero el espanto también sabe cómo adormecer a las estrellas, a las enredaderas que trepan mudas los muros de mi casa. ¿Y el lugar en el que puse tu nombre? ¿Existe todavía? ​ GENEALOGÍA La palabra adiós creció como una planta en la boca vacía de la tarde la lluvia trajo secretos murmullos líquidos sobre las baldosas hay sombras para vestir la espera, para reconocerse en las arrugas de otro tiempo extirpada de mi estirpe raspo la raíz reclamo un árbol para anudar mi nombre algo germina en los rincones el polvo se pega a las cucharas y un ruido de cerrojos se estanca en las muecas de los muertos. ​ HERRUMBRE Ayer frente al sol éramos de bordes filosos, teníamos semillas al trasluz. Hoy no tenemos más que trenes escapados del espanto y el olor de un colchón secándose al sol. y música de huesos... vi su huella en la manzana, comí dos veces su reliquia. Memoria, polvo que afelpa los papeles. Una carta de la que se desprenden carcazas secas, cáscaras sin colores. Escarbo con mis venas las letras transparentes, tu caligrafía tibia, huésped de mis manos. Nada alcanza para armarte, para establecer tus ojos, para urdir un rasgo desde el andamio de tu nombre. Herrumbre. Barcos encallados en la noche. (Ya no sueño con ellos). ​ De: Acá siempre alguien se muere. (2025) Ed Clara Beter. Bs As ​ EXHUMACIÓN Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Miguel Hernández Elegía a Ramón Sijé ​ La lluvia no pregunta se cuela en cada hueco de los huesos, se desliza entre hendiduras y relieves. La lluvia no deja constancia, no emite opinión. Traza un mapa aéreo de tu aliento, revela el punto en el que se detiene a respirarte. ¿En qué espacio callado se disuelven tus secretos, se dispersan los pliegues de tu risa? ¿En una mortaja de flores marchitas? ¿En un surco de sol que se cuela y ablanda lo imposible? Quizás, en la inmensidad del agua que desprendió tus colores. ¿Dónde está el extremo del hilo de oro que sale de la boca de la muerte y llega hasta mi noche macerada en la espera? Quiero tirar de ese hilo hasta encontrarte aunque seas arena un médano mudo que se deshace en pesadillas. ​ PEQUEÑAS CATÁSTROFES Lo que nos entusiasma en nuestra infancia, vuelve como tragedia años más tarde. Rosa Berbel Los planetas fantasma ​ Un rayo invadió la noche y mi tía lanzó el tenedor al aire. La tele se apagó. Nos quedamos en silencio esperando el desenlace: un estruendo en el cielo algo que interrumpa el silencio de tu ausencia. Un verano corrimos detrás de un jinete que bordeaba la orilla anunciando la creciente. Nos alejamos del río.

Cooperativa La Minga - Editorial

Fotografía: Clarisa Redín

Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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